Rosalba Fontanez

Healing the Soul,
Restoring the Sacred.

EL PROCESO DE ILUMINACION

El proceso de iluminación trabaja sanando de tres maneras: 


  • Quema la energía densa acumulada en un chakra
  • Combustiona la energía tóxica que hay alrededor de las heridas emocionales o enfermedades físicas 
  • Re-imprime un nuevo patrón energético limpio (sano) en el campo energético luminoso
 

iluminación sana desde el origen, en el nivel más esencial de nuestro ser. Cuando el patrón o huella energética tóxica se borra es posible transmutar las emociones negativas y desgastantes en nuevos conportamientos y actitudes. El sistema inmunológico se activa y acelera la sanación.


Cada huella en el Campo Energético Luminoso está vinculada a un chakra, el cual emite energía tóxica al sistema nervioso central. La huella es la fuente, el origen, el chakra es el contenedor y el sistema nervioso la red de distribución.

 

El proceso de iluminación transforma las energías densas en luz. Cada herida es una fuente de poder y conocimiento porque son lecciones de vida. Cuando hemos hecho el aprendizaje dejamos de revivir la experiencia dolorosa. Las heridas se transforman en regalos de amor y fortaleza. Aquello que fue una historia dolorosa puede transmutarse en paz y compasión. Por eso el SUR es el camino del sanador herido, el sanador puede sentir  y comprender el sufrimiento de la otra persona porque sabe lo que es estar herido.

 

Cuando se combustionan  las energías tóxicas de un chakra, las semillas de luz pueden crecer. Cuando desaparece el miedo surge el amor, cuando se sana la rabia nace la compasión y todo nuestro campo luminoso cambia. En la iluminación  la sanación antecede a la comprensión mental. El cambio primero se da en el nivel energético y físico, después llega la comprensión.

 

El proceso de iluminación transforma la energía tóxica en energía nutritiva. Se queman los residuos tóxicos adheridos a las paredes del chakra comprometido y se combustionan las energías atrapadas en la huella para que desaparezcan. Así deja de existir un patrón que repetiamos una y otra vez organizando nuestra nueva realidad.